En las últimas semanas se han levantado miles de personas en el Estado de Minnesota contra el ICE y las políticas racistas anti inmigratorias de Trump, culminando con un masivo paro el último 23 de enero.
La gota que rebalsó el vaso fue el asesinato de Renee Good, una mujer norteamericana a la que agentes del ICE le dispararon en el pecho y la cara. El caso de Renee impactó fuertemente en la ciudad de Minneapolis por la brutalidad del caso y porque se trataba de una persona que participaba en varios grupos de ayuda a inmigrantes y ciudadanos que pudieran ser detenidos o acosados por la agencia de control de inmigración y aduanas (ICE por sus siglas en ingles).
Este hecho desato una reacción enorme por parte de la población de Minneapolis, realizando diversas acciones de lucha callejera como marchas, concentraciones y culminando con el paro del ultimo viernes, donde se estima que movilizaron más de 100000 personas. Hoy, mientras terminamos de escribir esta nota se conoce que la policía del ICE volvió a asesinar a una persona y las protestas crecen en distintos lugares del país.
La agresión imperialista de Trump y la resistencia en EE.UU.
El aumento de la agresión imperialista del gobierno de Donald Trump hacia el resto del mundo tiene un correlato en la agresión a los explotados y oprimidos dentro de las fronteras estadounidenses. El gobierno de Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza, tiró el tablero del orden internacional y pasó a la acción directa como en el caso de Venezuela, secuestrando a Maduro y bombardeando dicho país; amenazando a la Unión Europea con la invasión de Groenlandia; formando un “consejo de paz” para la administración de Gaza siendo el principal socio militar del Estado genocida de Israel; redactando una nueva doctrina Monroe en donde todo el continente americano sería la esfera de influencia de Estados Unidos, etc.
La guerra comercial con China por las rutas comerciales y los mercados mundiales lo encuentran a Estados Unidos rezagado respecto a su competidor asiático. Trump lo sabe y por eso decidió adoptar esta estrategia de revancha y provocación internacional. Sus planes de “hacer grande a América de vuelta” implican patear el tablero del orden mundial existente y afirmar a Estados Unidos como la gran potencia imperialista del globo.
Pero Estados Unidos no se puede afirmar como esa gran potencia si no tiene un control férreo de su propia población. Para dominar e imponerle su voluntad al resto de las naciones del mundo debe hacerlo con la suya: no puede tener una oposición a sus políticas dentro de su propio país. Es por eso que en los últimos meses recrudeció la represión interna en Norteamérica con el ICE a la cabeza, utilizándola casi como su propia policía política. Con la excusa de detener la inmigración ilegal ha realizado detenciones arbitrarias a cualquier ciudadano (sea inmigrante o no) que entre en el perfil de “sospechoso” que la agencia armó con la ayuda de la empresa Palantir (la misma que es utilizada en Gaza para seleccionar objetivos “terroristas” y que solo implica la matanza indiscriminada de miles de civiles gazatíes).
El año pasado ya se habían fijado cuotas de detenciones por día , aumentando la cifra a 3000 personas por día, instalando de hecho una verdadera cacería de brujas. Inclusive la semana pasada el parlamento votó aumentar el presupuesto para seguridad nacional y el ICE y los republicanos contaron con los votos de siete demócratas para financiar esta política represiva. Así, básicamente cualquier persona que no entre en el perfil WASP (blanco, anglosajón, protestante), puede ser potencialmente detenido por el ICE, llevado a un centro de confinamiento e incluso deportado. Por no hablar de la brutalidad con la que se maneja esta fuerza, denunciada en reiteradas ocasiones por muchísimos ciudadanos. En las ultimas semanas en Minneapolis se llegó a calificar la situación de la ciudad como un verdadero terrorismo de Estado.
Trump también amenazó al gobernador del Estado, Tim Walz (quien fue candidato a vicepresidente junto a Kamala Harris), de desplegar el ejército en Minnesota si las fuerzas estatales impedían la libre acción del ICE en el Estado norteño. El presidente de los Estados Unidos esta dispuesto a llevarse puesta la institucionalidad del Estado si es necesario, o al menos así lo expresa: “Si los políticos corruptos de Minnesota no obedecen la ley y detienen a los agitadores profesionales y a los insurrectos que atacan a los patriotas de ICE, que solo intentan hacer su trabajo, aplicaré la Insurrection Act, como han hecho muchos presidentes antes que yo, y pondré fin rápidamente a la farsa que está teniendo lugar en ese Estado que en su día fue grande” dijo Trump . Una amenaza directa a las movilizaciones de la población de un estado con enormes tradiciones obreras.
De fondo lo que busca Trump es disciplinar a la población para imponer sus planes ultra capitalistas e imperialistas de explotación obrera. Los derechos laborales y los derechos civiles son un obstáculo para la acumulación de ganancias, y una sociedad que pelea por mayores libertades sociales es una amenaza constante a la burguesía norteamericana, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.
La huelga de Minneapolis marca el camino
La jornada del 23 de enero fue ultra masiva y tuvo repercusión en muchísimas ciudades de Estados Unidos. Cientos de miles de personas pararon la ciudad y movilizaron por el centro de Minneapolis con carteles por la abolición del ICE, contra las políticas de Trump y hasta con banderas palestinas. Muchísimos jóvenes fueron protagonistas de la jornada, los sindicatos estudiantiles, tanto universitarios como escolares convocaron con fuerza a la jornada, así como los docentes de la ciudad. Pero lo más destacado fueron las jóvenes camadas de trabajadores que aparecieron en escena, llamando a participar de la acción desde diversos sindicatos.
La jornada se fue gestando con el correr de los días luego del terrible asesinato de Renee Good que sacudió a la ciudad. Primero se convocaron a concentraciones, para luego ir dándole forma al paro del ultimo viernes. Varios organizadores apelaron a la medida como forma de “bloquear todo”: el trabajo, la escuela, el comercio. La misma expresión nos recuerda la consigna del ultimo paro general italiano en solidaridad con gaza al grito de “Blocchiamo tutto”.
Pero esta medida no surge de la nada, tanto la ciudad de Minneapolis como el Estado de Minnesota en su conjunto cuentan con una tradición de lucha muy amplia. Desde Minneapolis surge el movimiento “Black Lives Matter”, luego del terrible asesinato de George Floyd en 2020 (a pocas cuadras de donde asesinaron a Renee). La comunidad de la ciudad puso en pie organizaciones barriales en aquel momento para alertarse y defenderse de la policía. Se crearon organizaciones civiles de ayuda a las comunidades afroamericanas y otras comunidades perseguidas en Estados Unidos (como la latina o la somalí). Estas organizaciones fueron las primeras en alertar sobre lo que había ocurrido el 7 de enero con Renee y poner en pie acciones callejeras de inmediato, así como la ocupación del consejo de la ciudad para que se discutan medidas de defensa de los ciudadanos .
Por otro lado, la clase trabajadora norteamericana viene creciendo en sindicalización en los últimos años. Fue noticia el record de nuevos afiliados durante el ultimo lustro y varias huelgas de importancia han ayudado a crecer en organización. Los trabajadores en EEUU empiezan a organizarse por sus derechos retomando los métodos clásicos de la clase obrera. Esto tiene especial importancia en un Estado como Minnesota, que no sólo se ubica en la región de los grandes lagos (histórico cinturón industrial del país), sino que todavía cuenta con una clase trabajadora numerosa y con grandes empresas con base en ese Estado. Las huelgas en este tipo de Estados son muy estratégicas ya que afectan directamente los intereses de la burguesía norteamericana.
¡Derrotemos a Trump con la fuerza de la clase obrera y todos los explotados y oprimidos del mundo!
La forma de derrotar a Trump y sus planes imperialistas es la unión de la clase obrera norteamericana y los explotados y oprimidos de EE.UU. junto con los del resto del mundo. Más allá de discusiones académicas sobre la forma que tiene el régimen trumpista, de si se trata de fascismo o no, tenemos que organizarnos en todos los rincones del mundo contra sus políticas imperialistas cada vez más agresivas. Esa es la única garantía de poder derrotarlo y de esa manera evitar que se llegue a un régimen más autoritario y represivo. Hay que tejer lazos de solidaridad entre todos los explotados y oprimidos y poner en pie organización callejera y desde abajo para derrotar las políticas de Trump. Un gran ejemplo de solidaridad internacional fue la flotilla Sumud que llevaba ayuda humanitaria a Gaza, con las acciones que se realizaron en el mundo en su apoyo.
Milei, Trump, Netanyahu y todos sus aliados se pueden derrotar, pero la única garantía para hacerlo es organizarnos de manera independiente, confiando en nuestras propias fuerzas y nuestras organizaciones para derrotar sus planes genocidas, reaccionarios, racistas y anti obreros y poner en pie una alternativa radicalmente opuesta de sociedad, una sociedad socialista.
–Por la disolución del ICE y toda política anti-inmigración
-Solidaridad con la resistencia del pueblo norteamericano
-Por la huelga general en EEUU para derrotar los planes reaccionarios e imperialistas de Trump.








