Estamos muy contentas de lanzar una nueva agrupación feminista tanto para el desarrollo de nuestra corriente como para el fortalecimiento del movimiento feminista en nuestro país. En un contexto internacional y nacional, en el cual la extrema derecha viene golpeando al conjunto de los explotados y oprimidos, pero que se encuentra con respuestas y resistencia en las calles, queremos que nuestra nueva agrupación sea un aporte a las discusiones estratégicas sobre como derrotarla. El movimiento feminista en argentina tiene un lugar destacado en esa resistencia desde abajo. Después de la histórica lucha por el derecho al aborto legal, se volvió un movimiento de referencia, el pañuelo verde inspiró a cientos de organizaciones en el mundo y se convirtió en el símbolo de la lucha feminista en nuestro continente. Actualmente, bajo el gobierno de Javier Milei, somos un polo de resistencia a las políticas reaccionarias del gobierno libertario. Por todo esto, estamos muy contentas de fundar nuestra agrupación feminista socialista Comuneras y poder hacer un aporte al conjunto del movimiento.   

Elegimos este nombre para reivindicar la experiencia de la Comuna de París de 1871, una de las experiencias de gobierno obrero más importantes y profundas de la historia, junto con lo que fue el gobierno bolchevique de 1917 en Rusia. En Francia, durante dos meses, los y las trabajadores/as tomaron los asuntos de la sociedad en sus manos y gobernaron la ciudad de Paris poniendo los intereses de las mayorías trabajadoras en el centro de la organización social, logrando avances enormes para todos los explotados y oprimidos. Las mujeres cumplieron un rol central: las comuneras fueron parte de las milicias y las barricadas que defendieron la comuna de los ejércitos francés y prusiano. Pero, sobre todo, pensaron y llevaron adelante un programa de reivindicaciones y transformación social que incluía: la asistencia social a los pobres, educación laica y gratuita para todos y todas, trabajo para todo el mundo eliminando el trabajo doméstico como carga privada e individual de las mujeres; plantearon la abolición de la prostitución garantizando trabajo genuino para todas las mujeres en situación de prostitución; decretaron la separación de la iglesia del Estado, formaron sindicatos de trabajadoras, etc. Sin olvidar lo obvio, las mujeres comuneras tuvieron voz y voto en todas las decisiones que tomó el gobierno de la comuna mientras que en el resto del mundo se les prohibía votar. Muchas de estas reivindicaciones sólo fueron resueltas por el gobierno obrero de Rusia en 1917, (hasta que el estalinismo eliminó todas y cada una de estas conquistas con su contrarrevolución y la política de la “familia obrera”). En el resto de los países capitalista, el movimiento feminista tuvo que dar durísimas peleas para arrancarle algunos de estos derechos a los gobiernos burgueses, y los lograron, muchos de ellos bastante entrado el siglo XX, mientras que los problemas estructurales de la dominación siguen en pie como la familia patriarcal. 

Reivindicamos esta experiencia porque muestra la capacidad que tenemos los trabajadores y las mujeres de tomar y gestionar el poder en beneficio de nuestros intereses, y la resignificamos hoy en día porque nos deja importantes lecciones para luchar contra la extrema derecha y todas las variantes capitalistas en el poder, que nos quieren cada vez más esclavizado/as para agigantar sus ganancias a costa de nuestras vidas. Por eso nos parece fundamental poner en pie un movimiento feminista que también sea anticapitalista y luche por poner en pie otra sociedad, una sociedad socialista. Sólo de esta manera vamos a poder terminar con la opresión hacia las mujeres y emanciparnos como humanidad. 

Este balance estratégico es el que queremos aportar como perspectiva para el movimiento feminista actual. Por eso, como somos parte y revindicamos la experiencia de la marea verde en argentina, y elegimos poner el pañuelo de la lucha por el aborto legal en nuestro logo, nos parece fundamental discutir los alcances y limites que tiene el movimiento feminista argentino y cuál creemos que debería ser la estrategia adoptada por el mismo para ser realmente un movimiento de lucha por la emancipación de las mujeres y las diversidades.

Esa marea no solo logró la conquista del derecho más importante del movimiento feminista en Argentina, sino que lo hizo organizándose en asambleas, plenarios, tomando colegios y facultades y llenando las calles con millones de personas para exigirle al Estado que reconozca que las mujeres y diversidades tenemos que poder decidir sobre nuestros cuerpos y que no queremos ser obligadas a ser madres. Pero esta enorme fuerza intentó ser institucionalizada por el Estado, en particular por las organizaciones feministas ligadas al Kirchnerismo/peronismo, que buscaron sacarnos de las calles con la promesa de que desde el Estado se podían solucionar todos los problemas de las mujeres y diversidades. En parte lo lograron ya que el movimiento feminista perdió elementos de su dinámica de lucha y organización como las asambleas y los espacios de organización que existían en los lugares de estudio y trabajo. Pero el principal peligro es que esta política de confiar en el Estado, lleva al movimiento detrás de la institución que garantiza la explotación y opresión de las mujeres y diversidades sosteniendo y reproduciendo el capitalismo patriarcal. Esta política tiene responsabilidad en el crecimiento de la extrema derecha, que, no obstante, no llegó a calar hondo en todo el movimiento y por esos durante estos 3 años de gobierno de Milei vimos movilizaciones inmensas como el 1F o la última movilización por el 8m.

De esta manera, tenemos que discutir en profundidad este balance. No alcanza solamente con tener un movimiento de masas y en las calles, sino que es necesario tener un programa anticapitalista y una estrategia de independencia política de todos los sectores y partido patronales que solo quieren encorsetar al movimiento feminista en los límites de las instituciones burguesas. Construyendo organizaciones desde abajo, confiando en nuestras propias fuerzas y en unión con los trabajadores y trabajadoras y todos los sectores oprimidos por este capitalismo patriarcal, es la única manera en que vamos a poder poner en pie un movimiento feminista que realmente plantee la emancipación de las mujeres y todos los explotados y oprimidos, como fue la experiencia de la Comuna, y por la cual nos ponemos orgullosamente este nombre.

Tenemos la importante tarea histórica de construir un feminismo que se sepa anticapitalista, porque entiende la necesidad de luchar contra este sistema, con la perspectiva de plantear una alternativa superadora, una alternativa socialista, donde todos seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres como dijo Rosa Luxemburgo.

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