La violencia contra las y los trabajadores de la educación volvió a golpear con fuerza en Ensenada. El jueves 24 de septiembre se produjo un gravísimo hecho en una escuela primaria del distrito: docentes fueron violentamente atacados y golpeados, mientras otros compañeros y compañeras fueron posteriormente atacados en sus domicilios particulares. También fueron destruidos mobiliario y materiales de la escuela.
El hecho se suma a otros episodios de violencia que atraviesan a las escuelas de Ensenada y de distintos distritos de la provincia. Frente a esta situación, en el distrito se convocó a un paro durante el jueves 24 y viernes 25 y a una movilización distrital en unidad con los distintos gremios docentes de la ciudad.
La movilización fue masiva. Sin embargo, la conducción de SUTEBA Ensenada (Sudeste) se negó a darle la palabra a las compañeras y compañeros de la Lista Multicolor, que integramos el sindicato como segunda minoría. La decisión fue repudiada por numerosas docentes durante la movilización y en los días posteriores.

Más grave aún, frente a un hecho de semejante gravedad, la conducción de SUTEBA no convocó a una asamblea para que la docencia pudiera debatir colectivamente cómo responder. Y esto ocurre en un contexto de enorme malestar: salarios que no alcanzan, falta de cargos, sobrecarga laboral, edificios deteriorados, descuentos por paro impulsados por el gobierno provincial y el robo del FONID por parte del gobierno nacional.
Ante este silencio, desde la Lista Multicolor convocamos a una jornada de asambleas zonales. La respuesta fue contundente: más de 400 compañeras y compañeros participaron en distintos puntos del distrito.
Docentes de todos los niveles pusieron en común las situaciones que atraviesan cotidianamente, debatieron sus causas y discutieron medidas para enfrentarlas. Se votaron propuestas y pronunciamientos y, centralmente, la continuidad del plan de lucha por la reapertura de las paritarias y una verdadera recomposición salarial. Existe disposición a organizarse siempre que se abran espacios democráticos que las conducciones burocráticas tradicionales ligadas al peronismo vienen cerrando para intentar contener el malestar creciente en las escuelas.
La violencia en las escuelas como producto de la crisis social y del ataque de los gobiernos a la lucha docente
El crecimiento de la violencia contra las escuelas no puede separarse de la crisis social que atraviesa a millones de familias trabajadoras. Décadas de ajuste económico, pérdida salarial, precarización y deterioro de las condiciones de vida profundizaron una situación que el gobierno de Milei llevó a un nuevo nivel, descargando el costo de la crisis sobre las mayorías trabajadoras.
La escuela pública recibe directamente estas consecuencias. En miles de barrios es uno de los pocos espacios de contención al que recurren las familias. Allí llegan diariamente las consecuencias de la pobreza y la precarización. Pretender que las escuelas permanezcan al margen mientras se recortan recursos es desconocer las condiciones concretas en las que trabajamos.

A esto se suman décadas de desfinanciamiento y deterioro de la educación pública: edificios sin mantenimiento, falta de cargos y recursos e infraestructura cada vez más deteriorada, mientras las políticas de los distintos gobiernos favorecieron la expansión de la educación privada y confesional. Junto con esto, La pérdida del poder adquisitivo obliga a miles de docentes a sumar cargos, horas y tareas para compensar ingresos que no alcanzan. La sobrecarga laboral es consecuencia de un deterioro salarial que las sucesivas paritarias no revierten.
Y al deterioro material se agrega una ofensiva política contra la docencia. Milei nos presenta como vagos y acusa de adoctrinamiento a quienes enseñamos ESI o conmemoramos el 24 de marzo. Pero por su parte y con un discurso que se presenta “menos agresivo”, Kicillof descuenta y sanciona a quienes paramos, castigando a quienes ejercen su legítimo derecho a huelga. Y hasta sectores que se presentan como progresistas, como Juan Grabois, han llegado a reclamar sanciones e incluso utilizar la expresión “paredón” contra quienes hacen uso de licencias, sin mencionar las condiciones materiales en las que trabaja la docencia.
El mensaje tiene consecuencias concretas. Si desde los gobiernos se presenta a las y los docentes como responsables de los problemas educativos, se castiga la huelga y se desvaloriza nuestro trabajo, se genera un terreno donde la escuela pública puede convertirse en blanco para descargar frustraciones producidas por una crisis social que los propios gobiernos profundizan.
Por eso, la lucha por nuestros derechos y por la escuela pública está directamente ligada a la lucha contra la violencia en las escuelas.
Necesitamos volver a colocar a la escuela pública y a las y los trabajadores de la educación en un lugar preponderante de la sociedad. Ese lugar fue relegado por décadas de ajuste y desvalorización. Y se recupera mediante organización y lucha: saliendo a las calles, explicando nuestros reclamos, convocando a las familias y vinculando nuestras reivindicaciones con las luchas del conjunto de la clase trabajadora.
Volver a poner de pie a la docencia
Las asambleas de Ensenada mostraron que existe una enorme disposición a discutir y organizarse. Por eso, desde la Lista Multicolor vamos a continuar impulsando la organización desde abajo y la pelea por recuperar SUTEBA como herramienta de lucha de las y los trabajadores.

Seguiremos impulsando la campaña que iniciamos con cientos de firmas de afiliadas y afiliados para exigir la convocatoria a una Asamblea Extraordinaria, que la conducción continúa negándose a realizar. También reclamamos que la segunda minoría sea convocada a las reuniones de Comisión Directiva, algo que hasta ahora tampoco ocurrió, violando en ambos casos, según nuestra denuncia, las disposiciones del propio estatuto de SUTEBA.
Las asambleas votaron continuar el plan de lucha por la reapertura de las paritarias y una verdadera recomposición salarial.
El próximo paso es el paro activo de este jueves 1° de octubre en toda la provincia de Buenos Aires.
Necesitamos llenar las asambleas y volver a ocupar las calles para defender a nuestros compañeros y compañeras, a nuestros estudiantes y sus familias y a la escuela pública como un derecho de todos.

La docencia supo movilizar a cientos de miles y conquistar sus derechos. Recuperar ese protagonismo no será una concesión de ningún gobierno: se construirá recuperando nuestra capacidad de organización colectiva, hablando en primera persona y vinculando cada reclamo docente con la defensa de la educación pública y las condiciones de vida del conjunto de los trabajadores.
Desde la Agrupación docente Puño y Letra en la Lista Multicolor vamos a seguir aportando en este camino: asambleas, organización desde abajo, movilización y lucha para enfrentar el ajuste, defender la escuela pública y recuperar SUTEBA para las y los trabajadores de la educación.








