Desde la OST, Organización Socialista de los Trabajadores de Argentina, ante el grave peligro que significaría para la clase trabajadora y el pueblo brasilero y latinoamericano la vuelta del poder del bolsonarismo, llamamos a derrotarlo en las urnas e impedir que regrese al poder. Más allá que consideramos que el gobierno de Lula se trata de uno donde se han sostenido las miserias y profundas desigualdades del capitalismo brasilero, y en particular en su tercera experiencia al frente del poder no han mejorado las condiciones de vida de la población, la vuelta al poder de la extrema derecha colocaría a la clase capitalista en una posición de ofensiva de mayor alcance para arremeter aún más contra las y los trabajadores.

El bolsonarismo en Brasil es la expresión directa de la clase capitalista y el imperialismo de Trump en una cruzada por redoblar la recolonización de la América Latina, avanzando sobre los recursos naturales mediante su expoliación y saqueo, imponiendo mayores grados de explotación laboral, recortando todo tipo de derechos sociales y laborales y además, avasallando todo tipo de derechos democráticos y libertades políticas donde puedan hacerla. Bolsonaro, entonces, es la cara más brutal del imperialismo militarista y detener su avance es la tarea de primer orden de este momento.

Al mismo tiempo hay que señalar que si se llega a esta situación de peligro real de vuelta al poder de la extrema derecha se debe a la extrema moderación que Lula le imprimió a su tercer mandato donde se ha preocupado más por las alianzas y los acuerdos con el gran capital que por afectar sus ganancias para mejorar la vida las grandes mayorías. Una realidad que le valió que millones caigan en la desilusión, generando un caldo de cultivo para que el bolsonarismo vuelva a cobrar fuerza luego de la derrota sufrida en 2022 a partir de su retirada del poder, y luego con el encarcelamiento de Bolsonaro padre condenado por intentar realizar un golpe de Estado. Por eso, no se trata, en primer lugar, que han crecido en Brasil una “demanda autoritaria” y que se trata de un voto principalmente ideológico el que está detrás de Bolsonaro. En todo caso, si algo de sus posiciones reaccionarias logró hacer mella en parte de la población se debe a la impotencia que mostró el lulismo para mejorar la vida la población. La experiencia del gobierno de Lula, que había generado enormes expectativas sociales, se vieron frustradas por una política que sólo provocó caída de los salarios, precarización laboral, endeudamiento de las familias, continuidad de la superexplotación laboral y recortes sociales. Además, dejó en pie la reforma laboral antiobrera del gobierno de Temer y la ley de pensiones de Bolsonaro, que configuran ataques profundos contra las y los trabajadores.

Por lo pronto, luego de que Flavio Bolsonaro quedara en primer lugar en la primera vuelta electoral, las placas tectónicas del movimiento de masas comenzaron a moverse: miles y miles de jóvenes salieron a las calles en una oleada que arrancó en Río de Janeiro y se extendió a varias regiones del país. Si bien se esperaba una reacción callejera frente al triunfo de la extrema de la derecha, el movimiento por abajo espontaneo superó ampliamente las expectativas, dando lugar a manifestaciones que no se veían hacía décadas. En San Pablo, más de 1 millón de personas coparon la Avenida Paulista en una manifestación donde estuvo presente Lula. Sobre la base de esta fuerza arrolladora, días después se logró la aprobación en el Congreso de la reducción de la semana laboral, el fin de lo que se conoce como del “6 x1”. En los hechos implica una reducción de la semana de 44 a 40hs, con dos días de descanso remunerado, sin reducción salarial. Un triunfo enorme para la clase trabajadora que demuestra, entre otras cosas que, incluso en medio de un avance político-electoral de la extrema derecha, si la fuerza en las calles de la clase trabajadora gana terreno, hasta puede forzar a que sectores reaccionarios (por cálculos oportunistas) tengan que retroceder, como fue el caso que hasta Flavio Bolsonaro, opositor a la reforma, tuvo que votarla. Pero, además, demuestra que es esa fuerza, la de millones movilizados, la que puede avanzar conquistando más derechos sociales, retrotraer las contra-reformas laboral y previsional de Temer y Bolsonaro padre y evitar que se imponga electoralmente su hijo.

En la recta final, de cara a la segunda vuelta del próximo 25 de octubre la clave será redoblar la organización en los lugares de trabajo, de estudio y en cada barrio a lo largo y ancho de Brasil para que esta victoria obrera se enlace con una derrota en las urnas de la extrema derecha y permita abrir una dinámica de avances políticos y sociales para los explotados y oprimidos. Desde la OST, como organización socialista revolucionaria, llamamos, entonces a derrotar en las urnas a Flavio Bolsonaro, confiando en que la fuerza, organización y movilización de la clase trabajadora tiene que pelear hasta último momento para frenar que la extrema derecha se haga nuevamente del poder.

17 de octubre de 2026

Organización Socialista de los Trabajadores – Argentina.

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