El último fin de semana se realizó el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades en Córdoba. Se calcula que asistimos alrededor de 100.000 compañeras y compañeres: fue el encuentro más grande desde la pandemia. Que se haya hecho en Córdoba, una de las ciudades con más vida política del país, y que vengamos de enormes movilizaciones del movimiento feminista este año le dieron forma a un encuentro multitudinario y con muchas ganas de discutir la estrategia para derrotar al gobierno nacional.
Un encuentro que reflejó estos tres años de lucha bajo Milei
El Encuentro comenzó con un acto de apertura multitudinario en pleno centro de la ciudad —lo cual ya es toda una conquista política—, donde se leyó un documento muy combativo, que denunció las políticas del gobierno de Milei, pero también la traición de las conducciones burocráticas peronistas, que dejaron pasar, entre muchas otras cosas, la reforma laboral. Estuvieron presentes en el documento todos los casos de violencia del último tiempo y la denuncia a la justicia patriarcal por amparar a femicidas y violentos. El documento también se solidarizó con todas las expresiones de lucha en el mundo, como la de los estudiantes franceses o la acampada por la vivienda en el Estado Español, a las que presentó como ejemplos a seguir en la pelea contra la extrema derecha.
En sintonía con esto estuvieron la marcha y el acto de cierre. La marcha contó con más de 20 cuadras de columnas organizadas que recorrieron Córdoba y demostró, una vez más, las ganas y la fuerza que existen para derrotar a Milei. Y para culminar, en el acto de cierre se eligió a CABA como próxima sede, lo cual es un triunfo enorme del movimiento de mujeres y diversidades y le abre una gran perspectiva al próximo Encuentro, que ya tiene que plantearse llenar Plaza de Mayo contra las políticas de Milei. Todo esto mostró la fuerza viva del movimiento que se expresó en los últimos tres años y que le puso un freno a Milei el 1F, en cada 8M y en el último 3J, tras el brutal femicidio de Agostina Vega.
El debate en los talleres de trabajadoras
Otro de los momentos más ricos del Encuentro fue el debate en los talleres. Se realizaron más de 100 talleres y el protagonismo lo tuvieron, centralmente, los de trabajadoras. Por ejemplo, el taller de reforma laboral se desdobló en 5 aulas con más de 90 compañeras cada una; el de organización sindical, en 7, con la misma cantidad; y los de defensa de la universidad pública y de la salud pública, en 3 cada uno, con la misma masividad. Es decir, la tónica la dieron miles de trabajadoras que en todos estos años de Milei vienen luchando contra el deterioro del salario y de las condiciones de trabajo, contra la desvalorización de la educación y la salud públicas y contra el ataque puntual de la reforma laboral.
Ahora bien, la fuerza que se vio en el acto de apertura y la radicalidad del discurso contra el gobierno no fueron compartidas por todas las presentes. A medida que se iba desarrollando el debate sobre si es posible derrotar al gobierno y, a la vez, defender un programa que represente realmente los intereses de los y las trabajadores, las mujeres y diversidades y la juventud, se expresaba la falta de perspectiva que imponen desde hace tres años las conducciones burocráticas peronistas.

Desde Comuneras participamos con una delegación que duplicó la del año pasado, para dar el debate de que sí se puede derrotar a Milei e imponer un programa propio, que parta de nuestras necesidades y ponga nuestros intereses en el centro. Planteamos que para lograrlo no alcanza con hacer movilizaciones masivas cada tanto, convocadas desde arriba por nuestras conducciones gremiales y estudiantiles, sin participación real de las bases y sin un verdadero plan de lucha que les dé continuidad. Que para derrotar a Milei hace falta construir una organización independiente, permanente y desde abajo. Y que tenemos que recuperar esos espacios que supimos construir en 2018, cuando nos organizamos en las escuelas, en las facultades y en muchos lugares de trabajo para pelear por el aborto legal. O hacer como en el Estado Español con la lucha por la vivienda, o como los estudiantes en Francia.
Como venimos diciendo, esto implicó un debate fuerte con las dirigentes de las conducciones tradicionales de las CTA y de la CGT, que nos decían que los trabajadores votaron a Milei y que no quieren luchar. Cuando les planteábamos que el problema son los dirigentes traidores, que no llevan adelante una pelea consecuente contra Milei, una dirigente del SATSAID nos respondió: «Si los que conducen lo hacen mal… y bueno, pero el problema es quien nos ataca». Justamente, desde Comuneras explicábamos que el problema está en que es imposible derrotar a quienes nos atacan si nos conducen dirigentes traidores. Y que esa traición es la que está llevando a que muchas compañeras y compañeros se desafilien o a que, con razón, no le encuentren sentido a parar un día mientras el resto del año las conducciones no hacen nada. Como vimos todos los laburantes, el día de la reforma laboral, que se llamó a un paro sin movilización. Y encima después se dan el tupé de echarles la culpa a los trabajadores porque supuestamente votan mal. Así, planteábamos que la tarea es superar estas conducciones y construir nuestras propias direcciones y formas de organización sindical, basadas en asambleas.
Por otra parte, también se vio que les da vergüenza su propia alternativa electoral. En el taller de reforma laboral estaba la Secretaria General de Suteba, Laura Torre. Frente a nuestra intervención —planteamos que Kicillof no puede ser nuestro candidato porque no tiene un programa alternativo al de Milei: mantiene en el Estado la mayor planta laboral precarizada, sostiene salarios por debajo de la línea de pobreza y les descuenta los paros a los docentes—, la secretaria general no dijo una palabra en todo el taller.
Así, en los talleres de trabajadoras vimos cómo la burocracia sindical fue al Encuentro a defender su accionar traidor y cómplice con el gobierno de Milei, sin dar ninguna perspectiva de lucha, y, al mismo tiempo, muy tibiamente, a defender su alternativa electoral, llamando a votar por Kicillof. Esa falta de perspectiva es la que desmoraliza, y eso expresaron cientos de compañeras en los talleres. Al mismo tiempo, educan a su militancia en el derrotismo: que esto viene para largo, que hay que resistir como se pueda, como en los 90. Esto es un desastre, porque no estamos en los 90, ni en Argentina ni en el mundo. El capitalismo no está en auge como en esa década, sino en crisis, y por eso se pone más duro. Pero, a la vez, crecen por todas partes movimientos de lucha que se radicalizan cada vez más y giran hacia posiciones de izquierda, como vimos en el Estado Español.

Frente a estas conducciones, en los talleres se vio que muchas compañeras de base de los sindicatos, que todavía no rompieron con sus direcciones ni con el peronismo, sí quieren salir a luchar y cuestionan lo que hacen sus dirigentes. Por ejemplo, una trabajadora contaba que a sus compañeros les echaban la culpa de votar contra sus propios derechos al votar a Milei, cuando esos trabajadores no tenían derechos porque estaban precarizados en el propio Estado. A su vez, frente a nuestras intervenciones, muchas compañeras nos decían: «Soy re peroncha, pero estoy re de acuerdo con lo que dijeron de que no llamaron a luchar en serio contra la reforma y que nunca llaman a asamblea». En los talleres se vio el contraste entre las conducciones y las bases, y ahí está la posibilidad que tiene la izquierda de plantear y ofrecer una alternativa distinta, desde y para los trabajadores.
La discusión sobre cómo defender el aborto legal y la ESI
Los talleres sobre estrategia para la defensa de la ley IVE y los de femicidios y violencia fueron, a diferencia de otros años, bastante más reducidos. Esto es llamativo, porque estamos frente a la amenaza constante de Milei de quitarnos nuestros derechos. El problema es que, si bien venimos de grandes movilizaciones que frenaron esa avanzada, perdimos los espacios de organización que supimos conquistar en 2018: esas asambleas y comisiones de género que había en muchos lugares de estudio y de trabajo. Esto se observa incluso en que no aparece una nueva camada de jóvenes y adolescentes que se sume a dar esta pelea. Podemos pensar que después de una conquista es lógico que baje un poco la espuma. Pero, como decíamos, estamos frente a un peligro real de que nos quiten ese derecho. Desde Comuneras responsabilizamos a la dirección de esta pelea, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, que está copada por organizaciones peronistas y del feminismo popular que tampoco ven la posibilidad de derrotar a Milei y defender nuestro derecho. De ahí que vuelvan a tener protagonismo las compañeras socorristas, que descreen de la posibilidad de pelearle al Estado para que garantice nuestro derecho y proponen armar redes, acompañarnos y garantizar entre nosotras, como se pueda, el ejercicio del derecho a decidir, sin exigirle nada al Estado. No se plantean salir a luchar para que Milei no toque el aborto legal, para que aumente el presupuesto y mejoren las condiciones en los hospitales, sino que se resignan: Milei va a seguir atacando, no se puede hacer nada, entonces hagamos redes entre nosotras para aguantar.
Desde Comuneras nos plantamos para explicar que la ley existe, que conseguirla nos llevó años de lucha en las calles y que no la queremos perder. No queremos ser la generación que se resigna a perder el aborto legal.
En la misma sintonía, en los talleres de ESI esta perspectiva se combinaba con la de la burocracia docente: estaba la conducción del Suteba Ensenada, que planteaba que la ESI se defiende en las aulas y que las y les docentes tenemos que aguantar como podamos en las escuelas y formarnos a nosotres mismes para garantizar la aplicación de la ley. De esa manera, atacaban los paros por salario que impulsamos desde la Lista Multicolor en la provincia de Buenos Aires, con el argumento de que parar significa abandonar las aulas. Así, responsabilizaban a las docentes, y no al Estado, de lo que pasa en las escuelas y de la falta de ESI.

Finalmente, en los talleres de violencia, las militantes peronistas y del PCR obturaban la discusión política con la excusa de que los familiares de las víctimas están muy atravesados por los femicidios y de que esa discusión divide al movimiento. Aunque ahí fue más difícil desarrollar el debate, pudimos intervenir, y Marta, la mamá de Johana Ramallo, que también estaba en el taller, retomó nuestro planteo. Se apoyó en nuestra intervención para denunciar que la ministra de las Mujeres y Diversidad bonaerense, Estela Díaz, no destina un peso para ayudar a las mujeres en situación de violencia, que hoy el ministerio está totalmente desfinanciado y que no hay ningún tipo de ayuda para víctimas y familiares. El ministerio ni siquiera les pudo dar un voucher para ir al Encuentro, mientras la ministra se paseaba por todo Córdoba haciendo campaña electoral con el Movimiento Derecho al Futuro. En esos talleres difundimos la lucha por la libertad de Patricia Godoy, condenada injustamente por supuesta falsa denuncia en el juicio por el cuádruple femicidio de La Loma, en La Plata. Su caso es un ejemplo de lo que buscan con el proyecto de Carolina Losada: amedrentar a las mujeres que se animan a denunciar la violencia machista.
En definitiva, los talleres estuvieron atravesados por un fuerte debate. Por un lado, se vio la política de desmoralizar y aguantar como se pueda hasta el año que viene, cuando supuestamente llegaría un cambio electoral. Por otro lado, la perspectiva que planteábamos distintas organizaciones: que hay que salir a luchar y que es posible derrotar a Milei. Esto generaba la empatía de muchas compañeras de base de las organizaciones tradicionales, que expresaban el malestar, la impotencia y la bronca del día a día bajo este gobierno.
El debate con la izquierda por la construcción de una alternativa política
En los talleres también debatimos, en un segundo plano, con las compañeras del resto de la izquierda y, sobre todo, con las compañeras de Pan y Rosas-PTS. El debate giró en torno a la falta de organización por abajo que existe hoy entre la vanguardia y los luchadores.
Las compañeras de Pan y Rosas pusieron como eje la huelga general, de manera casi declamativa y sin ningún tipo de exigencia a las conducciones sindicales, cuando la realidad es que la izquierda dirige poquísimos centros de estudiantes y sindicatos en el país. Estos planteos aparecieron en el taller de Palestina, que, al igual que el año pasado, fue muy concurrido, sobre todo por organizaciones de izquierda. El problema es que no explican cómo construimos una huelga general por Palestina, o cómo construimos una huelga general para derrotar a la extrema derecha. Por otra parte, cuando planteábamos que hace falta organización por abajo, nos respondían que ya existen los comités de Myriam Bregman. Acá hay varios problemas, que desde la OST explicamos en diversas notas1 sobre los límites de estos comités. Centralmente —y en esto coinciden varias agrupaciones de izquierda—, son comités del PTS y de campaña electoral de Myriam Bregman. No convocan a sumarse ni al resto de las organizaciones de izquierda ni, lo que es peor, a ninguna comisión interna, cuerpo de delegados o lista opositora. Solo interpelan individualmente, como lo expresa su eslogan: «Hacés falta vos». Es decir, no buscan reagrupar a la izquierda y a los y las luchadoras, sobre todo a quienes, como veníamos comentando, están desencantados con el peronismo. Si estos comités fueran distintos, podrían ayudar a impulsar la lucha por abajo y a construir un programa político real que permita que todo ese activismo gire hacia posiciones cada vez más de izquierda.

Lo llamativo es que en el Estado Español el PTS le da este mismo debate a otra organización de izquierda, mayoritaria allá, que hace lo mismo que el PTS hace acá2. Tuvimos muchos reflejos de compañeras que fueron con los comités del PTS a las que este debate les cae bien, porque ven los límites de mantener esos espacios cerrados al resto de las organizaciones y de los luchadores, cuando lo que hace falta es organizar a todos los sectores que quieren enfrentar al gobierno. Para desbordar a las conducciones gremiales, construir una huelga general y derrotar a Milei con un programa de los trabajadores, hay que empezar por salir de la mezquindad electoral y darse una política ofensiva para reagrupar a toda la vanguardia.
Nos vemos en CABA para llenar Plaza de Mayo
Hay muy pocos espacios en el mundo donde se puedan desarrollar democráticamente estos debates entre sectores de trabajadores, mujeres, estudiantes y diversidades. La organización y la discusión política te hacen pensar en futuros emancipatorios, como nos dijeron unas compañeras de la Facultad de Sociales de la UBA que se habían autoorganizado para ir al Encuentro, la noche en que se tomó la facultad por la marcha del 15 de octubre. Esa perspectiva te la dan espacios como el Encuentro de mujeres y diversidades; por eso es importantísimo construir el próximo en CABA, el centro político del país, y llenar Plaza de Mayo contra el gobierno de Milei.
En lo inmediato tenemos dos paradas clave, la Marcha del Orgullo y el 25 de noviembre, y ya hay que empezar a construir esas movilizaciones con asambleas desde abajo.
Lu Zeta y Laura Granillo








