Estamos en el tercer Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades desde que asumió Javier Milei y nos encontramos en una situación cada vez más acuciante para los y las de abajo, sufriendo día a día el brutal ajuste del gobierno y sus continuos ataques no solo a nuestras condiciones de vida sino a los derechos que supimos conquistar en las calles estos últimos años, como el derecho al aborto.
El gobierno nacional, alineado al imperialismo yanqui y a la nueva doctrina «Monroe» de Trump, lleva adelante un plan ultracapitalista contra los trabajadores, las mujeres, las diversidades y la juventud, para aumentar las ganancias empresarias descargando la crisis sobre nuestras espaldas. Por eso vimos nuestro salario licuado, miles de despidos y cierres de fábricas —como la emblemática Fate—, más precarización laboral y pluriempleo, y un endeudamiento generalizado para llegar a fin de mes: medidas que solo benefician a los empresarios que se enriquecen a costa de nuestro empobrecimiento.
Esto no es exclusivo de Argentina: el capitalismo global, sin salida a su crisis, ataca cualquier lucha que pelee por mejores condiciones de vida, generando guerras, crisis, desastres ambientales y genocidios, porque necesita una clase trabajadora subyugada y sin derechos. Pero frente a esta ofensiva mundial, la generación Z, las mujeres y diversidades y los y las trabajadoras nos organizamos y salimos a las calles: las movilizaciones contra el ICE en Estados Unidos, los acampes universitarios por Palestina, la huelga general en Italia por Gaza, y los estallidos populares en Nepal e India contra sistemas antidemocráticos.
Milei, como representante de toda esta clase capitalista ultra explotadora, intenta pasar a la ofensiva con su plan reaccionario, y para eso, sabe que tiene que atacar al movimiento feminista. Desde que asumió en 2023, redujo en un 42% el personal de la línea 144, que es la primera respuesta que tenemos las mujeres y diversidades frente a situaciones de violencia o abusos, haciendo que cayera a la mitad sus intervenciones frente a estos casos; eliminó el programa que destina presupuesto para prevenir y erradicar la violencia de género; aumentaron en un 70% los crímenes de odio contra la comunidad LGBTT; se triplicaron las denuncias de imposibilidad de acceder a la IVE e ILE; y se incrementaron los femicidios: hoy en Argentina hay uno cada 31 horas. Todo esto sin mencionar el cierre del Ministerio de Género y Diversidades. Dejó en claro desde el primer día de mandato que las mujeres y diversidades éramos su enemigo. Porque para explotar aún más a todos los oprimidos por este sistema, Milei necesita derrotar al movimiento feminista argentino: un movimiento que se organizó, luchó y conquistó un derecho enorme —el derecho a decidir si queremos ser madres— logrado desde abajo, en cada lugar de estudio y de trabajo, con asambleas y comisiones permanentes, hasta convertirse en referencia para trabajadores y estudiantes de todo el país y en referencia feminista a nivel internacional. Eso es justamente lo que más teme Milei y toda la clase capitalista, y por eso buscan barrer con ese movimiento y con todas sus conquistas. Pero cada vez que quiso ir a fondo contra nuestros derechos, se encontró con la resistencia en las calles y con respuestas masivas que lo obligaron a retroceder. Así fue el 1F de 2025, tras sus dichos en Davos, y así fue este año con las inmensas movilizaciones del 8M y el #NiUnaMenos.
Ante cada amenaza al movimiento feminista hubo respuesta en las calles, y por eso todavía no logró avanzar en su agenda antifeminista, que incluye, ni más ni menos, la derogación del aborto legal. Nos organizamos y salimos a las calles también frente a los femicidios de las tres chicas de La Matanza y el de Agostina Vega en Córdoba, demostrándole al gobierno que hay «líneas rojas» que no puede cruzar.
Retomemos la organización colectiva desde abajo
Como venimos diciendo, en estos tres años realizamos las movilizaciones más masivas de las últimas décadas como las que nombramos, y recientemente la movilización del 6 de agosto que frenó la Ley de extranjerización de tierras. Entonces, ¿por qué Milei puede seguir con su ofensiva reaccionaria? Porque no existen espacios de organización colectiva que, no sólo den continuidad a esas movilizaciones, sino que se planteen realmente construir un programa político alternativo que ponga en primer lugar las necesidades de todos los explotados y oprimidos por este sistema capitalista para derrotar al gobierno.
¿Por qué faltan esos espacios de organización en el país de la marea verde? Porque el peronismo, que dirige la mayoría de los sindicatos, centros de estudiantes y organizaciones feministas en todo el país, no convoca a organizarse y luchar contra Milei y su plan reaccionario. Las movilizaciones en su gran mayoría son convocadas por arriba, no hay asambleas en los lugares de trabajo. Por ejemplo, en el conflicto universitario, se decide todo por arriba y luego se informa fechas de paros y movilizaciones. Los estudiantes no tenemos espacios asamblearios porque los centros de estudiantes no llaman a asambleas. Y tampoco convocan a espacios como las comisiones de género. ¿Por qué no convocan? Porque No tiene un plan de gobierno alternativo, sino que le garantiza la gobernabilidad y, en las provincias que gobierna, deja pasar el ajuste. No tiene un programa político de cara a los trabajadores: en provincia de Buenos Aires, por ejemplo, Kicillof, quien se proyecta como principal candidato de cara al 2027, nos tiene a los docentes, estatales y trabajadores de la salud cobrando miseria mientras nos descuenta los paros. El peronismo dice defender a la universidad pública, a los jubilados y a los discapacitados, pero qué aumento de presupuesto puede ofrecer si le continúa pagando la deuda al FMI. Lo mismo sucede con el aborto, qué presupuesto puede destinar para garantizar las IVE y las ILE.
Entre los y las trabajadoras se escucha cada vez más que es insostenible seguir viviendo con este gobierno y que “no hay una alternativa”. El malestar que esto genera se está procesando individualmente, lo que devino en el crecimiento de los endeudados y la alta tasa de suicidios. Cuando el peronismo gobernó, lo hizo dentro de los estrechos márgenes del capitalismo patriarcal, embanderándose con discursos vacíos y aplicando el ajuste a pedido del FMI. Hoy, mientras gobierna la extrema derecha, las burocracias sindicales llevan adelante una política de desorganización: no convocan a espacios asamblearios o de debate para discutir colectivamente, desde abajo, cómo derrotar a Milei. Ya lo vimos con la CGT y las CTA, de manera traidora, desmovilizando a los trabajadores el día que se votó la reforma laboral.
Necesitamos recuperar esa organización colectiva e independiente que supimos tener en 2018 para conquistar el aborto, para poner en pie un programa alternativo frente a la crisis que parta de nuestras necesidades y tenga como horizonte el fin de la opresión. Porque no nos pasamos tres pueblos, sino que nos falta ir por más. De fondo, para defender nuestros derechos, vemos que la única alternativa es plantear que hay que terminar con este sistema capitalista patriarcal. El peronismo y todas las variantes reformistas no pueden ser alternativa a la extrema derecha porque no dejan de ser partidos burgueses que defienden los intereses de los empresarios que nos explotan día a día.
Discutamos y pongamos en pie un programa político propio en cada taller
Este año es fundamental llenar el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades en Córdoba y discutir en todos los talleres un plan de lucha que enfrente a Milei y su ofensiva reaccionaria, junto a nuestros aliados de clase, que son los trabajadores y los jóvenes del mundo que salen a la calle a enfrentar todas las expresiones de la extrema derecha a nivel mundial. En esto tenemos que tener mucha claridad: el imperialismo, los empresarios, las iglesias, la justicia y la extrema derecha son nuestros enemigos, representantes de este sistema capitalista patriarcal que nos quiere a las mujeres en nuestras casas y siendo madres como único destino, garantizando las tareas de reproducción de forma privada.
Por eso, tenemos que salir del Encuentro con un programa político que ponga en el centro nuestras demandas y el cómo garantizarlas: poniéndoles impuestos a los ricos para financiar guarderías para las infancias, crear refugios y destinar presupuesto para combatir la violencia de género, garantizar la plena implementación de la IVE e ILE, crear empleo genuino para todas las mujeres y diversidades, aumentar los salarios de acuerdo a la canasta familiar, etc. Porque plata hay, es la que producimos todos los días los y las trabajadoras, tenemos que ponerla al servicio de nuestros intereses y que no se la lleven los capitalistas.
No podemos encerrarnos a discutir nuevamente si frente al avance de la derecha nos resignamos a abortar en nuestras casas o hacemos talleres de auto-defensa, si tenemos que renunciar a nuestras demandas porque hay “problemas más urgentes”. En cambio, nos tenemos que organizar para que la crisis no la paguemos los laburantes. La estrategia del “mal menor” y esperar al año que viene para votar a un “candidato progresista” mientras se ajusta nos llevó a que avance la extrema derecha.
Sólo con la organización independiente y desde abajo es que podemos derrotar a Milei y conquistar nuestros derechos. Hay que construir una alternativa política y social que pelee por la emancipación de la mujeres y diversidades y de toda la clase trabajadora de una vez por todas. Esto es lo que tenemos que discutir en el Encuentro y de allí salir con la tarea de construir verdaderos espacios abiertos de discusión, organización y reagrupamiento de todos los sectores que quieren enfrentar a Milei. Esto puede tomar las formas de comités, asambleas o coordinadoras, que no queden reducidos a espacio de una organización como viene siendo los comités impulsados por Pan y Rosas, PTS, sino que realicemos una convocatoria verdaderamente abierta y que incluya no sólo a las organizaciones de izquierda sino también a sectores en lucha, agrupamientos sindicales, activistas independientes, intelectuales, artistas, etc.
Desde Comuneras, nos reivindicamos feministas socialistas, porque entendemos que la emancipación de las mujeres y diversidades sólo se puede lograr terminando con este sistema capitalista patriarcal. Luchando y organizándonos junto a los trabajadores, los estudiantes, los inmigrantes y todos los que sufrimos la opresión todos los días. Hay que poner en el centro nuestras demandas con la perspectiva de construir una sociedad diametralmente opuesta a la actual, una sociedad socialista.
¡Sumate a Comuneras a dar esta pelea!








