Entramos en el último tercio del año y el ritmo de la situación política lo marca, quizás más que nunca desde que llegó Milei a a la presidencia, el persistente empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población. Las penurias económicas son el tema de conversación por defecto en los lugares de trabajo, en los barrios, en las escuelas y los comercios: todo el mundo “de a pie” reconoce estar peor, mientras que el selecto grupo de los empresarios más grandes del país y del extranjero están amasando fortunas como hacía décadas no se veía. Esta es la radiografía actual de la Argentina de Milei.
Luego de la importante derrota que sufrió el gobierno en el Congreso con la caída de la Ley de Tierras y del manejo del Fuego, la coyuntura política ingresó en un terreno pantanoso donde el gobierno aparece golpeado por la aceleración del deterioro económico pero, al mismo tiempo, ese deterioro no se traduce de manera abierta al lenguaje de la lucha de clases.
Un ajuste insoportable
La situación económica de la clase trabajadora continúa de mal en peor: los datos de consumo masivo siguen mostrando caídas, la “inflación 0” que Milei viene prometiendo mes tras mes nunca llega, a lo que se suma la disparada de lo que configura el dato que más alarmas disparó entre especialistas económicos, empresarios y el propio gobierno: la empinada subida de los niveles de morosidad y endeudamiento de la población.
El fenómeno de las familias endeudadas es un golpe al corazón del relato mileísta: según muestran las encuestas, la mayoría de las personas que están cayendo en situación de incobrabilidad (o tienen dificultades para pagar sus deudas) se endeudaron para cubrir gastos cotidianos, como el supermercado o el alquiler, y de ninguna manera por algún fantasioso “boom del consumo” tantas veces anunciado por Milei y Caputo.
A esto se suma la legítima bronca e indignación con el aprovechamiento de esta situación por parte de los banqueros y las empresas de billeteras virtuales que ofrecen préstamos a tasas que en algunos casos superan el 400% de interés -mientras la inflación anualizada se ubica en el 30%.
Frente a esta situación que empieza a preocupar incluso a los propios empresarios y economistas del establishment, que insospechados de izquierdismo comienzan a pedirle a Milei que “tome medidas” para regular la situación, al gobierno no se le ocurrió mejor idea que echarle la culpa a la gente: Milei reapareció luego de varios días con discursos frente a empresarios en los que salió a decir que las deudas eran un “problema entre privados” y que “la gente compró televisores para el Mundial y ahora no los puede pagar”.
En ambos discursos, en el Council of Americas y la Bolsa de Comercio de Rosario, Milei intentó sin éxito pelearse lo más posible con la realidad, perdiendo por knockout: Dijo que la inflación estaba ya en 0 y que el salario y el empleo están en franco crecimiento. Fue la misma semana que salieron nuevos datos sobre consumo masivo (supermercados, ropa, farmacias): por séptimo mes consecutivo la comparación interanual dio negativo (-2,9%), dato que se solapa sobre el de la morosidad, que supera el 12% en general, pero que en billeteras virtuales como Mercado Pago se dispara hasta más del 17%. Para quitarle peso a la cuestión, voceros del oficialismo salieron a mostrar números del BCRA que indican que el 40% de esas deudas son de montos menores a un salario mínimo, lo que mostraría que no hay un verdadero riesgo de que colapse el sistema financiero. Sin quererlo, lo que mostraron con ese dato fue la dimensión de la crisis: que los montos adeudados sean pequeños pero aun así la gente no pueda pagarlos refleja que el endeudamiento está siendo el recurso desesperado que encuentran millones para sobrevivir el día a día.
Además, Milei aprovechó para atacar una vez más a las mujeres, acusando a “las pañuelos verdes” de ser las culpables de la baja de la natalidad, otra mentira sin sustento que cae por su propio peso: primero porque la caída en el índice de nacimientos es un fenómeno mundial, y segundo porque en nuestro país ese fenómeno viene registrándose desde el año 2014, es decir, desde seis años antes de la aprobación de la Ley.
Todas estas condiciones materiales funcionan como base de un creciente deterioro político del gobierno que se refleja en todas las encuestas: desde las que miden directamente la popularidad del presidente hasta las que preguntan el estado de ánimo de la población: en todas se expresa este empeoramiento de las condiciones de vida, el desgaste político del gobierno e incluso cierta “decepción” de quienes reconocen una mala situación pero hasta hace poco manifestaban expectativas de mejora. Con una salvedad: las encuestas que preguntan en términos netamente electorales registran este deterioro pero no un derrumbe del gobierno, lo que expresa la que es hoy la gran contradicción de la situación política: ¿cómo se “canaliza” este deterioro político de Milei?
El “modo supervivencia” y la necesidad de organizar la bronca por abajo
Los sectores del gran empresariado -que apoyan a muerte la continuidad del plan de Milei pero advierten sobre el deterioro de su imagen- comienzan a vislumbrar este problema y en las últimas semanas arreciaron las operaciones mediáticas y sondeos que intentan instalar figuras “outsiders” (que no tienen nada de “outsiders” sino que vienen del riñón de los círculos del poder económico) como posibles reemplazantes de Milei, como Daniel Hadad, Jorge Brito o Dante Gebel. A esto se suma la siempre infaltable Patricia Bullrich, que si bien forma parte del oficialismo, cada vez más seguido declara de manera sugerente sutiles críticas al gobierno, como un guiño al establishment de que ella siempre está dispuesta a reinventarse si la necesitan, como lo demuestra sobradamente toda su carrera política.
La gran contradicción de la situación política radica en que el deterioro del gobierno no convive con mayores niveles de lucha de clases sino lo contrario: la clase trabajadora no aparece terciando en la situación y, salvo conflictos puntuales (como la movilización contra la ley de Tierras), no se registran por ahora grandes procesos de lucha que abran la posibilidad de apoyarse en la masiva bronca contra el gobierno y dar vuelta la coyuntura.
¿A qué se debe esto? En primer lugar, a la responsabilidad de la dirigencia sindical que este año instrumentó una traición histórica contra la clase trabajadora: primero la CGT entregando de manera escandalosa a los trabajadores permitiendo la aprobación de la reforma laboral de Milei. Luego, intentando cerrar uno de los procesos de mayor amplitud contra este gobierno, fue el turno de la burocracia de los gremios universitarios, actuando en tándem con los rectores, que entregaron la lucha a cambio de migajas cuando se venía de arrancarle la aprobación de la Ley de Financiamiento al gobierno y lo que estaba planteado era conquistar su efectivo cumplimiento. Esta acción deliberada de la burocracia favoreció a Milei y obturó por ahora la posibilidad de que más amplios sectores hagan una experiencia política en la lucha contra el gobierno. A esto se suma la carencia cada vez más notoria de una alternativa política a Milei, que se apoya en la crisis sin fin del peronismo.
Así es que sobre la base de esta traición, la crisis social -a pesar de la bronca creciente contra el gobierno- por ahora se procesa principalmente de manera individual y no colectiva, con la población en “modo supervivencia” buscando un segundo o tercer trabajo, haciendo changas, recortando gastos o endeudándose, etc.
Acá es donde se recorta la situación en la izquierda, que en las últimas semanas estuvo más marcada por las disputas adentro del FITU que por encarar las tareas del momento que tienen que ver con reagrupar a la vanguardia en torno a la lucha contra el gobierno. Mientras el PTS viene de impulsar sus “comités por Myriam Bregman” de carácter cerrado y electoral, la propuesta “superadora” de PO/IS es “ampliar” dichos comités al conjunto del FITU, lo cual no cambia esencialmente su carácter y mantiene intactos esos límites. Como venimos planteando desde la OST, creemos que la izquierda debe impulsar instancias de organización y reagrupamiento de la vanguardia de manera abierta y unitaria, superando el estrecho formato electoral con el que se plantean los “comités” y abriendo el juego para organizar y discutir con miles de activistas y luchadores como organizarnos y enfrentar al gobierno de Milei.1
Lamentablemente el FITU está sumergido en una dinámica opuesta: La ruptura de dicho frente -por primera vez desde su fundación- en las próximas elecciones municipales e Bariloche da testimonio de esto, utilizando acusaciones en torno al conflicto de FATE para saldar disputas electorales entre la izquierda y de espaldas a los propios trabajadores. En una carta publicada en el portal Huellas del Sur, un grupo de militantes y ex militantes de la izquierda critican al FITU, a nuestro entender de manera correcta, que «Dirimir diferencias políticas o de táctica sindical en algún conflicto apelando a la prepotencia o la violencia es algo repudiable (…) Pero no debe ser transformado en un casus belli que sirva como pretexto para adoptar decisiones rupturistas o saldar discrepancias interpartidarias en la otra punta del país llegando al extremo de presentar listas enfrentadas (…) Es en los lugares de trabajo o ámbito de militancia en que se hayan producido hechos repudiables donde las organizaciones sociales y sindicales deben debatir y resolver sobre los mismos, con amplia participación democrática de los involucrados, sin que los partidos suplanten a los organismos (sindicato, comisiones internas, delegados, agrupaciones) de la clase«.2
El PTS viene interviniendo con una falsa vocación de unidad, ya que no abre el juego a un verdadero espacio de debate que se plantee agrupar al conjunto de la vanguardia, sino agruparse en torno al propio PTS, como demuestra su política cerrada de los «comités». En simultáneo, el PO/IS proponen una falsa alternativa, que es la “defensa del FITU”, es decir un frente electoral igualmente cerrado cuya dinámica dominante viene siendo un rutinarismo político atroz.
Vení con Comuneras el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres
Creemos que la gran tarea del momento de la vanguardia es encauzar la bronca y el malestar por abajo en organización y lucha e impulsar todas las instancias y acciones que muestren que existen las fuerzas para derrotar al gobierno, como lo demostró el tremendo golpe que sufrió Milei con la derrota legislativa de principios de agosto.
Un próximo escenario privilegiado para llevar adelante esta tarea es el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries que se llevará a cabo en Córdoba en el mes de octubre, donde miles de mujeres se encontrarán para discutir cómo luchar contra este gobierno, que una y otra vez elije al movimiento feminista y LGBT como uno de sus enemigos principales, como volvió a demostrar recientemente con su ataque al derecho al aborto. Con la fuerza que se mostró en las calles el 1F del 2025, las masivas movilizaciones del 8M y el #NiUnaMenos contra los femicidios, desde nuestra agrupación feminista socialista Comuneras nos preparamos para participar con todo de este encuentro que seguramente será masivo y que puede servir como puntapié para relanzar la lucha contra este gobierno misógino y ajustador.








